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Tipos de baterías para paneles solares
ERCO | 4 min | Publicado agosto 1, 2025
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Predictibilidad energética: pilar de competitividad en 2026.
En un contexto marcado por ajustes relevantes en variables macroeconómicas como el Salario Mínimo Legal Vigente, es comprensible que surjan inquietudes frente al comportamiento de los costos, particularmente en un insumo tan estratégico como la energía.
Desde una perspectiva técnica, es importante precisar que ningún componente de la tarifa de energía eléctrica se encuentra indexado de manera directa al salario mínimo, aun cuando este pueda generar impactos indirectos en los costos operativos de los distintos agentes del sector.
La estructura tarifaria del sistema eléctrico colombiano responde a múltiples variables y mecanismos de actualización según cada componente (generación, transmisión, distribución, comercialización, restricciones y perdidas).
En este marco, índices como el Índice de Precios al Productor (IPP) constituyen uno de los principales referentes de actualización aplicables a determinados componentes tarifarios, sin que exista una relación automática o directa con el SMLV.
Más allá de esta precisión regulatoria, en ERCO abordamos este escenario desde una convicción estratégica: la estabilidad energética es una decisión consciente de largo plazo. En ese sentido, contar con una alta proporción de energía contratada reduce de manera significativa la exposición a la volatilidad del mercado de corto plazo, particularmente a los movimientos del mercado spot, y permite ofrecer mayor previsibilidad y estabilidad relativa en las tarifas.
Este enfoque cobra especial relevancia al considerar el comportamiento del mercado de bolsa de energía, donde, en escenarios específicos de estrés del sistema, pueden presentarse variaciones significativas de precios. Si bien no se trata de una condición permanente, este tipo de episodios introduce incertidumbre y puede dificultar la planeación financiera, afectar la gestión de caja y limitar la capacidad de las empresas para proyectar sus costos con mayor certidumbre.
En este contexto, la previsibilidad energética se convierte en un factor clave para la competitividad. Contar con señales de precio más estables y con menor exposición a la volatilidad extrema permite a las organizaciones concentrarse en la eficiencia operativa, la inversión y la toma de decisiones estratégicas, sin trasladar riesgos innecesarios a su estructura financiera.
Desde Erco reafirmamos nuestro compromiso de acompañar a nuestros clientes con una propuesta basada en energía limpia, económica y digital, que combine sostenibilidad, control y una gestión responsable del riesgo energético. Entendemos las preocupaciones que hoy enfrentan los usuarios y creemos que la confianza se construye a partir de información clara, técnica y transparente.
Seguiremos trabajando para que la energía sea un habilitador del desarrollo y no una fuente de incertidumbre, aportando claridad en un entorno que exige cada vez más rigor, previsibilidad y confianza.
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Fortaleciendo el mercado de energía Colombiano.
EPM, Erco y un inversionista europeo, anuncian un acuerdo estratégico destinado a acelerar el desarrollo de la energía renovable en Colombia. Esta alianza permitirá impulsar la construcción y puesta en marcha de un proyecto solar que aportará cerca de 400 MWp al sistema energético nacional.
Para dimensionar este aporte, 400 MWp equivalen aproximadamente a la energía necesaria para abastecer una ciudad intermedia del país. Generando energía para más de 350.000 hogares y una reducción de emisiones de 371.544 ton CO2e comparable a sembrar 17.692.596 árboles o el equivalente a retirar alrededor de 90.000 vehículos particulares de circulación al año.
A través de este esquema conjunto, las tres organizaciones unirán capacidades técnicas, financieras y operativas para contribuir con un aporte muy relevante a la transición energética del país.
El modelo contempla una colaboración integral en la que EPM se compromete a la compra de energía a largo plazo y, una vez se cumplan las condiciones regulatorias y financieras necesarias, aportará los recursos para adquirir una participación mayoritaria en el proyecto.
Erco y el inversionista europeo, por su parte, participarán como socios estratégicos, aportando su conocimiento en el desarrollo, estructuración y construcción de proyectos renovables para garantizar que el activo entre en operación con los más altos estándares de calidad y a largo plazo mantendrán una participación minoritaria en el proyecto.
El valor definitivo de la inversión se establecerá una vez se estructure la financiación y se realicen los ajustes propios de diversas variables inherentes a este tipo de iniciativas. Con este acuerdo, las compañías ratifican su compromiso con la transición energética y la disponibilidad de energía en el país.
Estos 400 MWp de capacidad representan un aumento significativo en la oferta de energía disponible, logrando que Colombia cumpla su propósito de fortalecer e impulsar un futuro energético más robusto y accesible para todos.
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Columna de opinión
Desde la antigüedad hasta nuestros días, la humanidad ha dependido de un factor esencial para evolucionar: la energía disponible. En las sociedades primitivas, la supervivencia se medía en calorías diarias necesarias para cazar o recolectar. Lo más importante entonces —y me temo que aún hoy lo sigue siendo— era que la energía utilizada para obtener alimento fuera menor a la que lográbamos conseguir.
De la supervivencia al dominio del mundo En aquel tiempo, el juego era sobrevivir. Los cultivos y las cacerías, incluso la caza de ballenas, nos proporcionaban la energía suficiente para resistir los inviernos o las temporadas difíciles. Esa búsqueda incesante de fuentes energéticas nos ha traído hasta este punto de la historia.
En apenas dos siglos, la disponibilidad de energía en distintas formas nos permitió evolucionar más rápido que en los miles de años anteriores. La energía fue el motor detrás de la medicina moderna, la aviación, la agricultura industrial, la movilidad, la guerra y la exploración espacial.
En síntesis, tener energía nos permite resolver todos los problemas a los que la humanidad debe enfrentarse. El nuevo punto de inflexión
Hoy nos encontramos nuevamente en un punto de inflexión. Todo, una vez más, se reduce a la energía.
Las tecnologías que hace poco solo existían en libros o películas de ciencia ficción están comenzando a materializarse. La Inteligencia Artificial es el mejor ejemplo: no es una sola tecnología, sino la convergencia de muchas —circuitos integrados, algoritmos de cómputo, telecomunicaciones y centros de datos—, todas ellas impulsadas por un mismo combustible: energía.
Sin embargo, esta nueva era también nos plantea una pregunta crucial: ¿Podremos generar y distribuir la enorme cantidad de energía que semejante sueño requiere?
El llamado “santo grial” del sector energético sigue siendo la fusión nuclear, la capacidad de replicar en la Tierra la energía de las estrellas. Hace apenas unos meses, la humanidad alcanzó un hito histórico: por primera vez, se logró obtener más energía de la que se utilizó en el proceso de fusión.
Un logro simbólico, pero que redefine lo posible.
Este avance abre la puerta a una nueva realidad. Si logramos abundancia energética, ¿podría la energía convertirse en la nueva moneda de cambio? ¿Podría ser la base de un mundo sin pobreza, donde la disponibilidad energética determine el bienestar, la salud y la longevidad?
Creo que la respuesta es sí.
Si la energía es la raíz de toda creación y progreso, entonces su abundancia podría ser el principio de una nueva economía, más equitativa y sustentable. Debemos prepararnos para ese futuro emocionante, un futuro donde todas las tecnologías convergen y su efecto positivo sobre la humanidad se multiplica.
De la escasez al valor: cuando la energía se convierte en economía Si el dinero representa confianza y el oro representó durante siglos la reserva tangible de valor, la energía podría convertirse en el nuevo patrón universal. En un mundo donde las tecnologías convergen —la digitalización, la descentralización y la electrificación—, la energía deja de ser solo un insumo y se transforma en una unidad de valor.
Cada kilovatio hora podría ser, literalmente, una nueva forma de moneda, una representación del trabajo, la productividad y la abundancia. La tokenización de la energía no es una idea lejana. Ya existen plataformas que permiten certificar, intercambiar y liquidar energía renovable en tiempo real. Los créditos de carbono, los certificados de energía limpia y los contratos PPA digitales son apenas el primer paso hacia un sistema en el que la energía se mide, almacena, intercambia y valora como hoy lo hacemos con los activos financieros.
En esta nueva economía, quien domine la energía limpia y abundante dominará la creación de valor.
La nueva fuerza laboral: los robots humanoides y la productividad ilimitada Mientras tanto, otro cambio profundo avanza en paralelo. La reciente presentación de robots humanoides avanzados por compañías como Tesla, Figure, Sanctuary AI y Agility Robotics marca un punto de inflexión. Estas máquinas, capaces de realizar tareas físicas complejas y aprender de su entorno, representan la próxima revolución industrial, pero esta vez no impulsada por vapor ni microprocesadores, sino por energía y datos.
A medida que estos robots se integren en fábricas, hospitales, campos agrícolas y hogares, el costo marginal del trabajo humano disminuirá drásticamente. La productividad global podría multiplicarse sin precedentes, siempre y cuando exista suficiente energía para sostener esta nueva infraestructura automatizada. Aquí, la relación se vuelve evidente: sin energía abundante, no habrá inteligencia artificial ni robots capaces de transformar la sociedad.
Pero si logramos generar energía casi ilimitada —a partir de fuentes limpias como la solar, el viento o, en el futuro, la fusión—, entonces estaremos ante un nuevo paradigma: la unión entre energía y automatización como motores del bienestar humano.
Abundancia, bienestar y propósito
En ese escenario, la energía ya no sería solo un recurso, sino el lenguaje de la abundancia.
Las comunidades podrían intercambiar energía entre sí, los hogares serían unidades productivas autosuficientes y los robots trabajarían en beneficio de la sociedad, liberando a las personas del trabajo repetitivo y abriendo espacio para la creatividad, la ciencia, el arte y la exploración.
Quizás entonces redefinamos conceptos como “riqueza” o “trabajo”.
Cuando la energía fluya libremente y la inteligencia artificial materialice nuestro ingenio, el progreso dejará de medirse en capital acumulado y comenzará a medirse en tiempo disponible, bienestar colectivo y expansión del conocimiento. La humanidad habrá dado, finalmente, el salto de la escasez a la abundancia. Y todo habrá comenzado con una idea tan simple como poderosa: la energía, como moneda de cambio.
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