La Transición Energética: Clave para un Futuro Sostenible

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La transición energética: un compromiso con el planeta

Alejandra Sánchez | 4 min | Publicado noviembre 10, 2023

La transición energética: un compromiso con el planeta

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Columna de opinión

Desde la antigüedad hasta nuestros días, la humanidad ha dependido de un factor esencial para evolucionar: la energía disponible. En las sociedades primitivas, la supervivencia se medía en calorías diarias necesarias para cazar o recolectar. Lo más importante entonces —y me temo que aún hoy lo sigue siendo— era que la energía utilizada para obtener alimento fuera menor a la que lográbamos conseguir.

De la supervivencia al dominio del mundo En aquel tiempo, el juego era sobrevivir. Los cultivos y las cacerías, incluso la caza de ballenas, nos proporcionaban la energía suficiente para resistir los inviernos o las temporadas difíciles. Esa búsqueda incesante de fuentes energéticas nos ha traído hasta este punto de la historia.

En apenas dos siglos, la disponibilidad de energía en distintas formas nos permitió evolucionar más rápido que en los miles de años anteriores. La energía fue el motor detrás de la medicina moderna, la aviación, la agricultura industrial, la movilidad, la guerra y la exploración espacial.

En síntesis, tener energía nos permite resolver todos los problemas a los que la humanidad debe enfrentarse. El nuevo punto de inflexión

Hoy nos encontramos nuevamente en un punto de inflexión. Todo, una vez más, se reduce a la energía.

Las tecnologías que hace poco solo existían en libros o películas de ciencia ficción están comenzando a materializarse. La Inteligencia Artificial es el mejor ejemplo: no es una sola tecnología, sino la convergencia de muchas —circuitos integrados, algoritmos de cómputo, telecomunicaciones y centros de datos—, todas ellas impulsadas por un mismo combustible: energía.

Sin embargo, esta nueva era también nos plantea una pregunta crucial: ¿Podremos generar y distribuir la enorme cantidad de energía que semejante sueño requiere?

El llamado “santo grial” del sector energético sigue siendo la fusión nuclear, la capacidad de replicar en la Tierra la energía de las estrellas. Hace apenas unos meses, la humanidad alcanzó un hito histórico: por primera vez, se logró obtener más energía de la que se utilizó en el proceso de fusión.

Un logro simbólico, pero que redefine lo posible.

Este avance abre la puerta a una nueva realidad. Si logramos abundancia energética, ¿podría la energía convertirse en la nueva moneda de cambio? ¿Podría ser la base de un mundo sin pobreza, donde la disponibilidad energética determine el bienestar, la salud y la longevidad?

Creo que la respuesta es sí.

Si la energía es la raíz de toda creación y progreso, entonces su abundancia podría ser el principio de una nueva economía, más equitativa y sustentable. Debemos prepararnos para ese futuro emocionante, un futuro donde todas las tecnologías convergen y su efecto positivo sobre la humanidad se multiplica.

De la escasez al valor: cuando la energía se convierte en economía Si el dinero representa confianza y el oro representó durante siglos la reserva tangible de valor, la energía podría convertirse en el nuevo patrón universal. En un mundo donde las tecnologías convergen —la digitalización, la descentralización y la electrificación—, la energía deja de ser solo un insumo y se transforma en una unidad de valor.

Cada kilovatio hora podría ser, literalmente, una nueva forma de moneda, una representación del trabajo, la productividad y la abundancia. La tokenización de la energía no es una idea lejana. Ya existen plataformas que permiten certificar, intercambiar y liquidar energía renovable en tiempo real. Los créditos de carbono, los certificados de energía limpia y los contratos PPA digitales son apenas el primer paso hacia un sistema en el que la energía se mide, almacena, intercambia y valora como hoy lo hacemos con los activos financieros.

En esta nueva economía, quien domine la energía limpia y abundante dominará la creación de valor.

La nueva fuerza laboral: los robots humanoides y la productividad ilimitada Mientras tanto, otro cambio profundo avanza en paralelo. La reciente presentación de robots humanoides avanzados por compañías como Tesla, Figure, Sanctuary AI y Agility Robotics marca un punto de inflexión. Estas máquinas, capaces de realizar tareas físicas complejas y aprender de su entorno, representan la próxima revolución industrial, pero esta vez no impulsada por vapor ni microprocesadores, sino por energía y datos.

A medida que estos robots se integren en fábricas, hospitales, campos agrícolas y hogares, el costo marginal del trabajo humano disminuirá drásticamente. La productividad global podría multiplicarse sin precedentes, siempre y cuando exista suficiente energía para sostener esta nueva infraestructura automatizada. Aquí, la relación se vuelve evidente: sin energía abundante, no habrá inteligencia artificial ni robots capaces de transformar la sociedad.

Pero si logramos generar energía casi ilimitada —a partir de fuentes limpias como la solar, el viento o, en el futuro, la fusión—, entonces estaremos ante un nuevo paradigma: la unión entre energía y automatización como motores del bienestar humano.

Abundancia, bienestar y propósito

En ese escenario, la energía ya no sería solo un recurso, sino el lenguaje de la abundancia.

Las comunidades podrían intercambiar energía entre sí, los hogares serían unidades productivas autosuficientes y los robots trabajarían en beneficio de la sociedad, liberando a las personas del trabajo repetitivo y abriendo espacio para la creatividad, la ciencia, el arte y la exploración.

Quizás entonces redefinamos conceptos como “riqueza” o “trabajo”.

Cuando la energía fluya libremente y la inteligencia artificial materialice nuestro ingenio, el progreso dejará de medirse en capital acumulado y comenzará a medirse en tiempo disponible, bienestar colectivo y expansión del conocimiento. La humanidad habrá dado, finalmente, el salto de la escasez a la abundancia. Y todo habrá comenzado con una idea tan simple como poderosa: la energía, como moneda de cambio.

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Mapa de radiación solar en Colombia mostrando las zonas con mayor potencial energético según el IDEAM

Radiación solar en Colombia

Cuando pensamos en el sol, solemos imaginar calor, luz y días despejados. El sol es una fuente inagotable de energía capaz de transformar la manera en que vivimos, producimos y consumimos. En este artículo te contaremos qué es la radiación solar, cómo se mide y por qué Colombia se ha convertido en uno de los territorios más privilegiados del mundo para aprovecharla.

¿Qué es la radiación solar?

La radiación solar es la energía que el sol emite en forma de ondas electromagnéticas y que llega a la Tierra. En palabras simples, es la “luz” que viaja millones de kilómetros desde el sol y se convierte en calor y energía cuando entra en contacto con la atmósfera, el suelo o incluso nuestra piel.

De toda la energía que el sol genera, una pequeña parte alcanza la superficie terrestre, y es precisamente esa fracción la que aprovechamos mediante paneles solares fotovoltaicos para generar energía limpia.

Sin radiación solar no tendríamos climas cálidos, ni posibilidades de transformar la luz en energía eléctrica. Es, literalmente, el motor que impulsa la vida y una de las piezas clave de la transición energética.

¿Qué es un mapa de radiación solar?

Un mapa de radiación solar es una herramienta que nos permite visualizar cómo se distribuye la energía del sol sobre un territorio a lo largo del año.

Según el atlas del IDEAM —El IDEAM presenta los nuevos atlas de clima, radiación y viento de Colombia—, Estos mapas se elaboran con datos satelitales y mediciones en tierra, y nos muestran en colores o valores numéricos cuánta energía solar recibe cada región (medida en kilovatios hora por metro cuadrado al día, o kWh/m²/día).

Gracias a ellos, los expertos en energía pueden identificar las zonas con mayor potencial para proyectos solares, planificar la ubicación de plantas fotovoltaicas y estimar la producción de energía que un sistema solar puede generar en determinado lugar.

En Colombia, el IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales) y el Ministerio de Minas y Energía, han desarrollado sus propios mapas de radiación solar, actualizados con información climatológica y satelital, que se han convertido en un punto de partida esencial para el desarrollo del sector solar en el país.

El potencial solar de Colombia

Nuestro país tiene un potencial solar extraordinario. Por su posición geográfica ubicada cerca de la línea ecuatorial recibe una radiación solar constante durante todo el año, sin estaciones marcadas como en otros países. Esto significa que la cantidad de energía que el sol entrega día a día es bastante estable, lo que hace que el país tenga una de las mayores tasas de irradiación promedio del mundo.

Según estudios del IDEAM, la radiación promedio en Colombia oscila entre 4 y 6 kWh/m²/día, un nivel superior al promedio mundial, que ronda los 3.9 kWh/m²/día. Esto se traduce en una enorme oportunidad para el desarrollo de proyectos solares tanto a gran escala como en hogares y empresas. Estos estudios muestran altos valores de radiación solar incluso en la región Andina, lo que respalda el rango promedio nacional de 4–6 kWh/m²/día.

Además, la transición energética que el país ha iniciado en la última década busca diversificar la matriz eléctrica, reduciendo la dependencia de fuentes fósiles, y apostando por energías renovables. En este contexto, el sol se ha convertido en un aliado clave: está disponible, es gratuito y no contamina.

Zonas con mayor radiación solar en Colombia

Aunque todo el territorio colombiano tiene un buen nivel de irradiación, existen regiones especialmente privilegiadas que destacan por sus altos índices de radiación solar directa.

Entre ellas se encuentran:

1. La Guajira

Con niveles que superan los 6 kWh/m²/día, la península de La Guajira es considerada una de las zonas con mayor potencial solar del planeta. Su clima árido, cielos despejados y baja nubosidad la hacen ideal para el desarrollo de grandes parques solares. No es casualidad que aquí se estén instalando algunos de los proyectos más ambiciosos del país, con capacidad para generar cientos de megavatios de energía limpia.

2. Cesar y Magdalena

Estas regiones del Caribe colombiano también presentan una radiación alta, cercana a los 5.5 kWh/m²/día. Además, cuentan con terrenos amplios y condiciones favorables para la instalación de plantas solares a gran escala.

3. Valle del Cauca y Tolima

En el centro del país, zonas como el Valle del Cauca, Tolima y Huila tienen una radiación promedio de entre 4.5 y 5.2 kWh/m²/día, lo que las convierte en puntos estratégicos para proyectos solares tanto industriales como residenciales.

4. Llanos Orientales

En departamentos como Meta y Casanare, la radiación solar también se mantiene alta, con valores cercanos a los 5 kWh/m²/día. Su topografía plana y su creciente actividad agroindustrial ofrecen un contexto ideal para la adopción de energía solar en fincas, granjas y agroindustrias.

Aprovechar la radiación solar no es solo una cuestión tecnológica, sino también ambiental y social. Cada kilovatio generado a partir del sol representa una reducción en las emisiones de CO₂, un ahorro económico a largo plazo y un paso hacia un futuro carbono neutro.

Hoy en día, gracias a los avances en sistemas fotovoltaicos, cualquier empresa o familia puede generar su propia energía y contribuir activamente a la transición energética. Colombia tiene el privilegio tener la presencia del sol casi todo el año; lo que antes parecía una simple característica climática, hoy es una ventaja estratégica para el desarrollo del país.

Así que, si estás pensando en invertir en un sistema de energía solar fotovoltaico para tu hogar o empresa, o incluso tienes un terreno para la construcción de un proyecto de generación de energía, este es el momento, en **Erco Energy **contamos con expertos que te asesorarán y te contarán mucho más sobre los beneficios que la energía del sol tiene para ti. ¡Contáctanos!

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Efecto fotovoltaico: qué es y cómo funciona

Actualmente, el interés hacia los términos y conceptos energéticos y especialmente por aquellos que involucran las fuentes de energía renovable están teniendo mayor protagonismo. En esta oportunidad, te explicaremos qué es y cómo funciona el efecto fotovoltaico, y cómo a su vez este término utilizado en la energía solar nos permite generar un impacto positivo con el planeta.

¿Qué es el efecto fotovoltaico?

El efecto fotovoltaico es el proceso mediante el cual ciertos materiales, llamados semiconductores, son capaces de generar corriente eléctrica cuando absorben fotones de la luz solar. En términos simples, cuando la luz incide sobre la superficie de un material semiconductor, la energía de los fotones estimula a los electrones, liberándolos de sus átomos. Estos electrones en movimiento se convierten en electricidad, que luego puede ser capturada y utilizada.

El efecto fotovoltaico es, por tanto, la base física detrás del funcionamiento de las celdas solares o celdas fotovoltaicas, los pequeños dispositivos que forman los paneles solares.

Por qué importa para las empresas: el efecto fotovoltaico permite convertir radiación solar en energía aprovechable sin combustión, con mantenimiento reducido y escalabilidad según la demanda de la empresa.

5 características del efecto fotovoltaico

Algunas características fundamentales que permiten aprovechar este fenómeno en la generación de energía son:

- Necesita luz, no calor:

Lo que desencadena el efecto es la radiación luminosa, en particular los fotones. Por eso los paneles solares funcionan incluso en climas fríos o nublados, aunque con menor eficiencia.

- Materiales semiconductores:

El más usado es el silicio, gracias a su abundancia, estabilidad y propiedades eléctricas, aunque también existen alternativas como el teluro de cadmio o el arseniuro de galio.

- Generación directa de corriente:

a diferencia de otros procesos, no hay partes móviles ni combustión. La electricidad se genera directamente, lo que hace al sistema silencioso y de bajo mantenimiento.

- Escalabilidad:

el efecto ocurre en cada celda, lo que permite ensamblarlas en módulos de distintos tamaños según la necesidad, desde calculadoras solares hasta plantas solares de gran escala.

- Durabilidad y estabilidad:

las celdas solares pueden mantener su capacidad de conversión durante décadas, lo que las convierte en una inversión confiable en el tiempo.

Funcionamiento del efecto fotovoltaico

Para entender cómo ocurre este proceso en la práctica, pensemos en una celda solar típica de silicio:

1. Absorción de la luz solar:

cuando la radiación solar incide sobre la superficie del panel, los fotones penetran en el material semiconductor.

2. Liberación de electrones:

cada fotón con suficiente energía transfiere su energía a un electrón, que se libera de su posición normal dentro del átomo.

3. Separación de cargas:

la celda está diseñada con una unión especial llamada unión p-n, que crea un campo eléctrico interno. Este campo separa los electrones libres (carga negativa) de los huecos que dejan atrás (carga positiva).

4. Generación de corriente eléctrica:

gracias a esta separación, los electrones comienzan a circular a través de un circuito externo, creando una corriente eléctrica continua (CC).

5. Conversión y uso:

un inversor transforma la corriente continua en corriente alterna (CA), que es la que se utiliza en hogares, empresas y redes eléctricas.

Este proceso se repite constantemente mientras haya luz disponible, lo que convierte a los paneles solares en pequeñas fábricas silenciosas de electricidad

Diferencia entre el efecto fotovoltaico y el efecto fotoeléctrico

Es común confundir ambos fenómenos, ya que en los dos intervienen la luz y los electrones. Sin embargo, hay diferencias importantes:

Efecto fotovoltaico: la luz genera una corriente eléctrica continua dentro de un material semiconductor. Es el principio que se usa en los paneles solares para generar energía de manera práctica y sostenible.

Efecto fotoeléctrico: ocurre cuando los fotones liberan electrones de la cercano. Este fenómeno no genera directamente electricidad aprovechable, pero fue superficie de un material metálico, que se emiten al vacío o a otro material fundamental para demostrar la naturaleza cuántica de la luz y para el desarrollo de la física moderna.

https://es.wikipedia.org/wiki/efecto-fotoelectrico

En resumen, el efecto fotoeléctrico es un fenómeno de emisión de electrones hacia el exterior, mientras que el efecto fotovoltaico es un fenómeno de conversión de la luz en energía eléctrica dentro del material.

El efecto fotovoltaico es la base de una de las tecnologías más importantes en la transición energética. Gracias a él, la luz del sol puede transformarse en electricidad y desde Erco la usamos para brindar acceso a energía limpia, económica y digital. Conocer su funcionamiento, no solo es útil para entender cómo operan los paneles solares, sino también para dimensionar su potencial en la construcción de un futuro más sostenible.

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